La artista que más marcó mi trayectoria fue, sin duda, Eva Escudier. Durante 7 años fue mi compañera artística y una figura decisiva en mi evolución. Eva me abrió el camino al circo, la danza y el clown, amplió mi visión escénica y me ayudó a crecer como creador y como intérprete. Gran parte de lo que soy hoy sobre el escenario nace de ese proceso compartido con ella.
También fue fundamental Carlos “Mago Charly Brown”. Su impulso, su visión y su capacidad para llevar los proyectos al público fueron clave en mis primeros pasos profesionales en formato grande. Con él construí una etapa de trabajo intenso en teatros y giras que consolidó mi oficio y mi confianza como artista.
Otro pilar en mi formación fue Jorge Reyes Sosa, con quien profundicé en interpretación, colocación escénica y lenguaje corporal. Su acompañamiento fue clave para pasar de “hacer magia” a construir escena con intención y verdad.
Más adelante, Diego Garrido, profesor de danza contemporánea y amigo, amplió mi trabajo corporal y mi comprensión del espacio. Con él participé en proyectos como “Grita Fuerte”, donde unimos danza, portes acrobáticos y magia.
También fue clave Mané Solano, profesor de clown, director y amigo. Dirigió “Yayabarra” y “First Fake”, y dirige “Lemonn”, mi trabajo más reciente: una propuesta surrealista y poética sobre el abandono, la traición y la reconstrucción personal. Su mirada ha sido esencial en mi evolución como creador.